San Francisco de Sales: Deja el juicio sólo a Dios

San Francisco de Sales: Deja el juicio sólo a Dios

San Francisco de Sales: Deja el juicio sólo a Dios

Os ruego que nunca habléis mal del prójimo, ni digáis nada, por poco que sea, que pueda ofenderle. Pero no por eso hay que favorecer el mal, ni halagarle ni taparle, sino hablar directamente y francamente mal del mal. Y censurar, las cosas censurables, cuando el bien de aquel a quien nos dirigimos lo requiere. Porque en ello se glorifica a Dios.

Y sobre todo, al censurar el vicio, salvar en lo posible a la persona viciosa; además, la bondad de Dios es tan grande, que en un momento el pecador puede impetrar su gracia. Y nadie puede asegurar que el que ayer era pecador y malo, lo siga siendo hoy.

Cuando miramos las acciones del prójimo, veámoslas por su lado mejor, y si no podemos excusar ni la acción ni la intención del que quizá es bueno, suspendamos el juicio y procuremos quitarlo de nuestro interior, dejando el juicio a Dios.

Cuando no podamos excusar el pecado, tengamos al menos compasión con quien lo comete, atribuyéndolo a la causa más disculpable, como ignorancia o enfermedad.

La caridad teme enfrentarse con el mal y teme aún más el irlo a buscar. Cuando lo encuentra, se desvía de él, lo disimula y cierra los ojos para no verlo.

 

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