La Revolución anticristiana, Principios de Política.

La Revolución anticristiana, Principios de Política.

La Revolución anticristiana

 

Es un proceso histórico de descristianización paulatina que tiende en sucesivas fases históricas a destruir el orden de la ley natural y cristiana. Ka Revolución anticristiana quiere instaurar, en la sociedad humana, un estado de cosas contrario a la misma ley natural y cristiana, con la fuerza de un poder político y social que destruya hasta sus raíces los principios en los que se apoyaba la sociedad cristiana.

Esta gran Revolución anticatólica que comenzó su trabajo histórico de zapa en el Occidente cristiano en los inicios del Renacimiento, ha llegado en sucesivos avances, a veces imperceptibles, otras veces violentos, pero constantes, a la actual disolución de costumbres en lo moral y a la generalización de un pensamiento anticatólico. La apostasía en la vida pública y social de las naciones que formaban la Cristiandad, ha influido en todo el mundo que ha seguido las pautas de una llamada civilización occidental, ya descristianizada. Esa labor destructora sigue avanzando hasta la aniquilación total de todo resto de religión en la vida política y social para conseguir una humanidad sin Dios.

Las otras revoluciones menores, sociales o políticas que se circunscriben a una época determinada (Revolución francesa, soviética, etc.) no son sino pasos en la marcha a la gran Revolución que es la manifestación externa del “misterio de la iniquidad”, que lucha a lo largo de la historia contra Cristo (2 Tes 2, 7).

El Papa Pío XII la desenmascaró así: “Se trata de un enemigo sutil y misterioso de la Iglesia. Se encuentra en todo lugar y en medio de todos. En estos últimos siglos trató de realizar la disgregación intelectual, moral, social y de la unidad en el organismo misterioso de Cristo Él quiso la naturaleza sin la gracia; la razón sin la fe; la libertad sin la autoridad; a veces, la autoridad sin la libertad… ¡Cristo sí, la Iglesia no! Después: ¡Dios sí, Cristo no! Finalmente el grito impío: Dios está muerto; Dios jamás existió. De ahí ahora la tentativa de edificar una economía sin Dios, un derecho sin Dios, una política sin Dios.” (12 de Octubre 1952).

La política del católico ha de ser la opuesta a esta gran Revolución. Su lema ha de ser: instaurar  todas las cosas en Cristo y reconstruir los fundamentos de la sociedad católica.

Principios de Política – Manual del Pueblo de Dios

 

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