• 20/10/2021

La idolatría de los objetos

La idolatría de los objetos:

Sobre el buen uso de las cosas materiales.

El católico tiene que hacerse ciertas reflexiones sobre el uso que da a las cosas materiales. No podemos usarlas sin pensar antes en cómo las usaremos.

Parece que este tema fuera algo que en la vida del católico pasa por el otro lado de la calle, no le prestamos mucha atención, no nos detenemos a reflexionar sobre estas cosas. Sin embargo, es muy necesario necesario hacerlo ya que si no lo hacemos nuestro vivir carece de autenticidad. Podríamos caer en tentaciones por el mero hecho de usar las cosas tal y como las usa la mayor parte de la sociedad.

Nuestro objetivo no es, simplemente, vivir y morir, sino que queremos vivir en la santidad, así como han hecho otros, y parecernos a Jesús y a María ya que ellos son modelos de perfección para nosotros.

Así pues, debemos detenernos a pensar sobre cómo usamos la ropa, la comida, los objetos cotidianos. Haciéndonos estas preguntas conseguiremos un mayor grado de virtud y de felicidad en nuestra vida, estoy totalmente convencido de ello. Estoy seguro que muchos y muchas católicas no se detienen a pensar en estas cosas y que incluso le dan a estos temas muy poca importancia. Debido a nuestras debilidades, a nuestras pobrezas, tenderemos siempre a relegar estas cuestiones a un segundo término e incluso a excusarnos ante ellas diciéndonos a nosotros mismos e incluso a los demás: “con ser buenos nos basta”. Algunos irán más allá y nos dirán que el evangelio dice que lo que hay dentro del hombre es lo que importa y no lo de fuera.

Marcos 7, 21 nos dice: “porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez”. Este versículo nos demuestra la importancia del uso que damos a las cosas. Para no caer en estas tentaciones, es primordial poner de manifiesto que como nos vestimos podemos generar sensualidades, adulterios, en definitiva un cumulo de pecados. Por eso no es de menos importancia valorar como usamos las cosas materiales.

¿Cual es pues el uso correcto de lo material?

La pregunta que debemos hacernos en cualquiera de los casos es esta, y vamos con el primer ejemplo: ¿Para qué sirve la ropa?

La respuesta correcta es: para cubrirnos. El origen, el nacimiento o la finalidad -como queramos llamarle- de la ropa fue el de cubrirse. Este es el objetivo más genuino de la ropa y no hay otro.

La mayoría de personas pensará que hay múltiples respuestas válidas a esta pregunta y dirán que la ropa sirve pare estar guapo/a, para hacer deporte, o para montar a caballo, o para tirarse en paracaídas. Es cierto que hay diferentes tipos de ropa para diferentes actividades, pero aunque esto sea verdad el motivo esencial y autentico de la ropa es el de cubrirse. Y jamás será el de exaltar partes del cuerpo tal y como hoy en día parece que la ropa tenga únicamente esa finalidad.

Es vital que hoy empieces a pensar en cómo usas la ropa, ya seas hombre o mujer. Si eres católico/a, si buscas parecerte a Jesús y a la Virgen María bastaría que mires hacía ellos con sencillez. No puedes pensar que la Virgen María o Jesús llevarían pantalones simplemente porque eso es lo que se lleva hoy en día, no olvides el candor, y la pureza que en ellos resplandecen. Ellos vestirán hoy y siempre con el máximo pudor, candor, sencillez, humildad y pureza.

No les des tanta importancia a la ropa porque no la tiene. Yo me visto con lo que encuentro en las naves de los Jóvenes de san José o con lo que me regalan, trato de ir arreglado sencillamente, cubriendo siempre lo que hay que cubrir, aunque sea hombre creo que así debe ser.

La misma idea con la comida. No vivimos para saciar nuestros gustos, ni para vivir de placeres. Si tienes un trato afectivo con la comida debes revisar cuanto antes tu afectividad. No ames los alimentos, ni la ropa, ni las cosas, podrías estar cometiendo idolatría. Sí, sí, no te asustes con lo que te digo, hay muchos ídolos en nuestra sociedad y sin darnos cuenta cuando preferimos unas Adidas a una zapatillas sin marca estamos por lo general idolatrando un objeto. Otra cosa sería que alguna marca en concreto de fuera mejor por cuestiones de salud eso no tiene nada de idólatra.

Que Dios te bendiga. + Marc +.

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