Historia de la Iglesia: Las persecuciones romanas

Historia de la Iglesia: Las persecuciones romanas

1. La primera persecución a los cristiano. Nerón

Como ya hemos estudiado los primeros que persiguieron a la Iglesia fueron los judíos malos. Después llegaron las persecuciones romanas que se prolongaron durante más de dos siglos y medio: ciento treinta y conco años de persecución sangrienta y ciento veinte años de persecución esporádica. La primera persecución romana la promovió el emperador Nerón (64-68). El pretexto para perseguir a los cristianos fue el incendio de diez de los catorce barrios de Roma, provocado por Nerón el 18 de julio del año 64, y que el emperador atribuyó a los cristianos. Los cristianos sufrieron el martirio, arrojándolos a los fieles del circo y al río Tíber, otros quemados vivos y decapitados. Fueron cuatro años de gran mortalidad. Entre los mártires ilustres se encuentran San Pedro, San Pablo y la matrona roma Pomponia Graecina.

2. La segunda persecución a los cristianos. Domiciano

Cuando murió Nerón, la Iglesia fozó d euna relativa paz durante 27 años. Renovó la persecución Domiciano (81-96). El emperador mandó ser adorado personalmente como si fuera Dios. Como los cristianos se negaron a adorarle, Domiciano mandó perseguir a muerte a los cristianos. Domiciano superó en creueldad a Nerón y derramó mucha sangre martirial en Roma y en otras provincias del imperio. Al Prefecto de Palestina, Israel, le dio orden de exterminar a todos «los parientes de Jesucristo». Los mártires más conocidos de esta persecución fueron el consul M. Acilius Glabrión, Flavio Clemente, que era cónsul y primo del emperador, y su esposa Flavia Domitila. También sufrió el martirio del aceite hirviendo, San Juan Evangelista, pero, como ya sabemos, salió ileso de la caldera.

3. Persecuciones esporádicas

La actitud de Trajano (98-117) fue distinta. Mandó que no se persiguiese a los cristianos y que solo podían ser castigados por los delitos probados en un juicio. No obstante en su tiempo hubo varios martirios de personas ilustres: San Clemente Romano, San Simeón de Jerusalén, San Ignacio de Antioquia, San Nereo y San Aquilas. Durante el reinado de Adriano (117-138) se siguió la misma política de Trajano. También hubo mártires, entre los que destacan: San Dionisio Areopagita y Santa Sinforosa y sus siete hijos. El emperador Pio (138-161) no suprimió las leyes contra los cristianos, pero manifestó su deseo de no derramar sangre cristiana. También se produjeron martirios: San Policarpo, obispo de Esmirna y Santa Felicitas y sus hijos. Marco Aurelio (161-180) publicó disposiciones favorables a los cristianos. Sin embargo, hubo más mártires que en los reinados anteriores. Entre ellos: San Justino, los mártires de Lyón, con su obispo Potino, los diáconos Sanctus y Attalus, la esclava Blandina y el niño de quince años Póntico. El emperador Cómodo (180-192) urgió que se cumplieran las leyes anticristianas, pero se produjeron persecuciones durante su reinado. Entre otros, murieron mártires el noble Apolonio y en África, los mártires escilitanos.

4. Persecución de Decio y Valeriano

Del reinado de Septimo Severo (193-211) al del emperador Felipe el Árabe, se produjeron persecuciones menores contra los cristianos en las que no faltaron mártires como Santa Cecilia y los papas Calixto y Urbano en la persecución de Severo Alejandro (222-235) Las grandes persecuciones se reanudaron con Decio (249-251), que en su corto reinado intentó devolver al Imperio el culto al Emperador como religión de Estado y, como el cristianismo suponía el mayor obstáculo para realizar su idea, decidió destruirlo con una terrible persecución contra los cristianos. En esta persecución hubo muchísimos héroes, mártires y confesores de la fe: El papa San Fabián, Santa Águeda e innumerables cristianos, y  en España, San Félix de Zaragoza. El emperador Valeriano (253-260) favoreció al cristianismo al principio de su reinado, pero el año 257 publicó un edicto contra los cristianos que provocó muchos mártires, entre ellos: el Papa Sixto II, el diacono Lorenzo y San Tarsicio. En África se hizo famosa la «massa cándida», trescientos soldados que fueron calcinados por no rendir culto al emperador. En España murieron mártires San Fructuoso, obispo de Tarragona y sus diáconos Augurio y Elogio.

5. La última persecución. Diocleciano

Diocleciano (284-305) se propuso dar al imperio un esplendor extraordinario, reorganizándolo políticamente. Para ello se asoció como Augusto a Maximiliano para que gobernara la parte occidental del Imperio, mientras él gobernaría la parte oriental. También nombró dos césares: Constancio cloro para Occidente y Galerio para Oriente. Durante la mayor parte del reinado de Diocleciano, los cristianos vivieron en paz, pero inesperadamente se inició la persecución, promovida por el Cesar Galerio el año 303, que veía en el Cristianismo el mayor obstáculo para la reconstrucciónd el Imperio romano. Los cristianos que no renunciaran a su fe serían condenados a muerte. Hubo muchos apóstatas, pero fueron muchos más los mártires: Santa Ines, San Marcos, San Marceliano, el Papa Marcelino. La legión Tebea fue martirizada con su jefe Mauricio al frente por negarse a perseguir a los cristianos. Ésta fue la persecución que produjo más mártires en España: Emeterio y Celedonio, en Calahorra; Marcelo en León; San Vicente, Eulalia de Barcelona y Mérida y los mártires de Zaragoza.

Las persecuciones romanas fortalecieron la fe de los primeros cristianos, que derramaron su sangre, como suprema muestra de amor a Cristo. Hoy, como nunca, la Iglesia necesita cristianos, firmes en su fe, que manifiesten al mundo su amor a Cristo.

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