Historia de la Iglesia: La Iglesia visigótica en España

Historia de la Iglesia: La Iglesia visigótica en España

1. Los concilios de Toledo

La historia de la Iglesia visigótica en España de los siglos VI y VII es uno de los acontecimientos más importantes de la Historia Universal de la Iglesia. En esta historia sobresalen los concilios de Toledo. El primer concilio de Toledo se celebró el año 400 y el segundo el año 527. El tercero fue de trascendencia universal por la conversión de Recaredo y el pueblo visigodo que era arriano. Los concilios de Toledo eran convocados por el rey y tenían carácter de asamblea nacionales. Las decisiones en los asuntos sociales las tomaban conjuntamente seglares y eclesiásticos, pero en las cuestiones eclesiásticas intervenían solo los eclesiásticos. Los concilios de Toledo eran también tribunales civiles en los que se presentaban causas muy importantes. La autoridad de las decisiones del concilio estaba por encima de la autoridad de los reyes, aunque generalmente necesitaba la aprobación del rey.

2. El rito mozarabe

El IV Concilio de Toledo declaró como rito liturgico oficial de la Iglesia visigotica, el rito mozarabe. El rito mozarabe en la celebración de la Santa Misa y los sacramentos era el rito primitivo español, que también fue usado en las Galias y en África. Lo introdujeron los primeros evangelizadores de las regiones occidentales y fue completado después en la península ibérica. El rito mozárabe se diferenciaba notablemente del rito romano, y conservaba elementos más antiguos de la liturgia que el rito de Roma. También se le conoce con el nombre de rito gótico porque fue declarado rito oficial en España por los visigodos. Más tarde los cristianos sometidos a los musulmanes conservaron este rito y de su nombre común de rito mozárabe.

3. Grandes cristianos del los siglos IV y V visigóticos

En el siglo IV sobresalieron en España el obispo Osio de Córdoba, el Papa San Dámaso y el emperador Teodosio I, que trabajó incansablemente para evangelizar el Imperio romano. En el campo literario destaca el obispo San Paciano (+391) de Barcelona, que es el mismo tiempo el teólogo más importante. Luchó mucho contra las herejías y su carácter bondadoso y lleno de unción convirtió a muchos descarriados. El poeta cristiano más importante fue Prudencio, que nació el año 348 en Calahorra. Menéndez Pelayo ha dicho que Prudencio «fue el poeta más inspirado que vio el mundo después de Horacio y antes que el Dante». El siglo V, atiza por las luchas políticas, ofrece pocos hombres importantes desde el punto de vista literario. Recordemos al cronisma Idacio, nacido en Galicia en el año 390 y que fue obispo de Aqua Viva (hoy Portugal), que luchó ardientemente contra la herejía prisciliana, hasta que murió el año 470. A finales del Siglo IV sobresalió el poeta Draconcio, nacido en la Bética. Se conserva de este tiempo el famoso «Itinerario de Eteria», que es un relato interesantísimo de la peregrinación en Tierra Santa de la virgen española Eteria, nacida en Galicia.

4. Grandes cristianos del siglo IV visigótico

Los siglo VI y VII son los años de apogeo y esplendor de la Iglesia visigótica. los escritores eclesiásticos españoles son los más importantes de todas las naciones cristianas de aquel tiempo. San Leandro (534-600) que nació en Cartagena (Murcia) y emigró con su familia a Sevilla, fue el cristiano más conocido de su tiempo. Influyó muchísimo en las conversiones de Hermenegildo y Recaredo. Desterrado en Oriente conoció y entabló íntima amistad con el que después sería el gran papa San Gregorio Magno. Sus tres hermanos Fulgencio, Isidoro y Florentina también fueron santos. En este tiempo brillaron con luz propia Liciano, obispo de Cartagena; Severo, obispo de Málaga; Eutropio, obispo de Valencia. El cronista Juan Valclara, nacido en Santaren (hoy Portugal), que fue desterrado por el rey Leovigildo a Barcelona, porque se negó a convertirse al arrianismo, fundó el monasterio de Valclara, cerca de Poblet. El año 592 era obispo de Gerona.

5. Grandes cristianos del siglo VII visigótico

San Braulio (+646) fue arzobispo de Zaragoza, y el hombre que influyó de manera decisiva en el movimiento intelectual y literario de la España visigoda del siglo VII. Hoy conservamos cuarenta y cuatro cartas suyas y la «Vida de San Millán de la Cogolla». San Quirico de Barcelona (+666) es el mejor representante de Cataluña del apogeo de la Iglesia visigoda en España. Asistió al X Concilio de Toledo el año 656. Hombre de gran sabiduría y propagador de la cultura cristiana. Mantuvo íntima comunicación epistlar con san Ildefonso de Toledo. San Ildefonso de Toledo era contemporáneo de San Braulio y San Quirico. Antes de ser arzobispo de Toledo, fue monje. Destacó como hombre de ciencia. Entre sus escritos merece especial mención la obra «La virginidad de Santa María». La Tradición dice que se le apareció la Virgen Santísima y le entregó a Ildefonso una casulla. San Isidoro de Sevilla (+636) es considerado el último Santo Padre de Occidente y la gran figura que simboliza el apogeo de aquel siglo de oro español. Sucedió a su hermano Leandro, como obispo de Sevilla y desarrolló una actividad asombrosa en defensa de la fe. Fue el hombre más sabio de su siglo. Presidió el IV Concilio de Toledo (633) y para preservar la cultura antigua escribio su obra inmortal «Etimologías», veinte libros que venía a ser como una enciclopedia para su tiempo. Tajón, sucesor de San Braulio en la diócesis de Zaragoza, fue uno de los prohombres de la cultura cristiana. Su gran obra fueron los cinco libros de las «Sentencias»

La España visigótica y católica es una maravillosa obra de la gracia de Dios y la correspondencia de los hombres. Pidamos al Señor de cielos y tierra que los españoles recuperemos el espíritu de fe y caridad de nuestros mayores.

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