Historia de la Iglesia: el cristianismo en el Imperio Romano

Historia de la Iglesia: el cristianismo en el Imperio Romano

1. Constantino el Grande

Con la abdicación de Diocleciano y Maximiliano en el año 305 disminuyeron mucho las persecuciones en Occidente. En Oriente siguieron con bastante intensidad. La libertad para los cristianos llega con la subida al trono de Constantino el Grande, hijo de Santa Elena. En octubre del año 312 venció al usurpador Majencio en la famosa batalla de Puente Milvio. La víspera del enfrentamiento Constantino tuvo la visión de una gran cruz, envuelta en resplandeciente luz, con las siguientes palabras: «Con este signo vencerás». Por la noche tuvo otra visión que le prometía la victoria si grababa en su estandarte el nombre de Cristo. Así lo hizo el emperador. Constantino atribuyó siempre su victoria a la intervencion milagrosa del Dios de los cristianos. Constantino concede plena libertad religiosa a los cristianos con el edicto de Milan del año 3133. Poco antes de morir pidió el Bautismo, que le administró el obispo Eusebio de Nicomedia. Constantino el Grande murió el dia 22  de mayo del año 337.

2. Juliano el Apóstata

Constantino el Grande dejó el Imperio en herencia a sus tres hijos Constancio, Constante y Constantino que llegaron a enfrentarse en lucha fratricida. Conseguida la paz, decretaron el cierre de los templos paganos el año 340. Constancio designó a Juliano como jefe de las Galias, con el título de Cesar. Muertos los hijos de Constantino el Grande, quedó Juliano como único dueño del Imperio Romano y, con su política anticristiana cambió completamente la situación del cristianismo que vuelve a ser perseguido a muerte por el poder imperial. Mártires ilustres de este tiempo son el presbítero Basileo, Juan y Pablo, Macedonio, Teódulo y Taciano. Cegado por su soberbia y ansia de poder, Juliano declaró la guerra a los persas el año 363. Herido por una flecha en la batalla, cayó exclamando «Venciste galileo»

3. El emperador Teodosio I

A la muerte de Juliano el Apóstata, fue proclamado emperador Joviano, quien, aconsejado por San Atanasio, restableció la libertad religiosa de los cristianos. Sus sucesores favorecieron también al cristianismo. El año 388 el valiente español Teodosio venció al usurpador del imperio Máximo y quedó como único emperador de todo el imperio romano (379-395). Cristiano convencido luchó valientemente contra el paganismo y la herejía arriana que negaba la divinidad de Jesucristo. Declaró el Cristianismo religión oficial del Imperio. El año 386 mandó cerrar todos los templos paganos. Teodosio tenía un carácter fuerte. Por este motivo San Juan Crisóstomo y San Ambrosio se vieron obligados a recordar al Emperador sus abusos de autoridad. Murió el año 395 con una muerte verdaderamente cristiana.

4. El Imperio Bizantino

A la muerte de Teodosio I, sus hijos Arcadio y Honorio se dividieron el imperio romano en Oriente y Occidente. A mediados del siglo V el imperio de Occidente quedó reducido a mera apariencia por la invasión de los bárbaros. Mientras el Imperio de Oriente se descomponía, el Imperio de Oriente o Bizantino se fortalecía, y llegaba a su máximo esplendor en el reinado de Justiniano I (527-565), que casi llega a conseguir unir de nuevo las dos partes del Imperio Romano. Conquistó toda Italia, el reino africano de Cartago y gran parte del sureste español. Justiniano trabajó por engrandecer el cristianismo y persiguió al paganismo. No favoreció las herejías, pero en muchas ocasiones perjudicó a la doctrina cristiana. El arte cristiano bizantino llega con Justiniano a su mayor esplendor. Publicó el «Código Justiniano» que fue el esfuerzo más importante hasta entonces para organizar la sociedad cristianamente.

5. El Cristianismo fuera del Imperio Romano

El Cristianismo lo fueron introduciendo en varías naciones los cristianos que huían de las persecuciones romanas. En Persia existían gran número de Iglesias en el siglo III. Los armenios se convirtieron al Cristianismo gracias a la esfuerzo misionero de Gregorio el Iluminado, que fue ordenado obispo el año 302 por el Metropolitano de Cesarea de Capadocia. El cristianismo es introducido en Geogia, al sur del Caúcaso, el año 326 por la esclava cristiana Nuvia. A los homéridas del sur de Arabia les predicó el año 350 el obispo arriano Teófilo. En el año 636 un sacerdote predicó el Evangelio en China. Los jóvenes cristianos Frumencio y Edesio introdujeron el Cristianismo en Abisinia en tiempos de Constantino el Grande. Los pueblos germánicos, godo y borgoñón conocieron el cristianismo antes de que los bárbaros invadieran el Imperio Romano.

La fidelidad y la sangre de los mártires fructificó en la conversión del Imperio Romano al Cristianismo. Hoy vivimos inmersos en un paganismo que lo ensucia todo con sus costumbres. Permanezcamos nosotros fieles a la fe recibida, que la hora del triunfo definitivo de Cristo, solo la sabe Dios Padre Todopoderoso.

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