• 13/06/2021

Evangelio del día 6 de Junio 2021

Cita del evangelio del día: Mc 14,12-16.22-26

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dicen sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?». Entonces, envía a dos de sus discípulos y les dice: «Id a la ciudad; os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle y allí donde entre, decid al dueño de la casa: ‘El Maestro dice: ¿Dónde está mi sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?’. Él os enseñará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta y preparada; haced allí los preparativos para nosotros». Los discípulos salieron, llegaron a la ciudad, lo encontraron tal como les había dicho, y prepararon la Pascua.

Y mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio y dijo: «Tomad, éste es mi cuerpo». Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella. Y les dijo: «Ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos. Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba de nuevo en el Reino de Dios».

Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.

Comentario del evangelio del día por: San Agustín

La Eucaristía

1. La Eucaristía se come por partes…. ¿Qué voz es esa del Señor que os convida? ¿Quién os convida y a quiénes y qué os tiene preparado? Convida el Señor a sus siervos, y de manjar se les ha preparado a sí mismo. ¿Quién osará comer a su Señor? Y, sin embargo, dice: El que me come, vive en mí. Comer a Cristo es comer la vida. Ni es muerto para ser comido, antes vivifica El a los muertos. Cuando es comido, restaura, pero no mengua. No recelemos, pues, hermanos míos, comer este pan por miedo a concluirle y no hallar después qué comer. Sea comido Cristo; comido vivo, porque de la muerte ya resucitó. Ni cuando le comemos le dividimos en partes. Esto sucede con las especies sacramentales, ciertamente; los fieles saben cómo se come la carne de Cristo; cada cual recibe su parte; por eso la gracia misma – la Eucaristía -se llama partes . Se le come a partes y permanece todo entero; todo entero se halla en tu corazón. Todo El estaba en el Padre cuando vino a la Virgen; la llenó a ella y no se apartó de El. Venía a la carne para que los hombres le comieran, y permanecía todo entero en el cielo para ser alimento de los ángeles. Porque habéis de saber, hermanos-los que lo sabéis, y los que no lo sabéis debéis saberlo-, que, cuando Cristo se hizo hombre, comió el hombre el pan de los ángeles . ¿Por dónde, cómo, por qué medio, por qué merecimientos, por qué dignidad había el hombre de comer el pan de los ángeles, si no se hiciera hombre el Criador de los ángeles? Comámosle tranquilamente; no por comerle se termina, antes debemos comerle para que no terminemos nosotros. ¿Qué cosa es comer a Cristo? No es sólo recibir su cuerpo en el sacramento, porque también le reciben muchos indignos, de los que dice el Apóstol: El que come el pan y bebe el cáliz del Señor indignamente, se come y bebe su propio juicio.

2. Temores y Escrúpulos para Comulgar . Pues ¿cómo ha de ser comido Cristo? Como El mismo dice: Quien mi carne come y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Esto es comerle, esto es beberle; porque si alguien no permanece en mí ni yo en él, aunque reciba el sacramento, sólo es para su tormento. Y quién sea el que permanece en él, dícelo en otro lugar: El que cumple mis mandamientos, ése permanece en mí y yo en él. Ved, pues, hermanos, que, si los fieles os separáis del cuerpo del Señor, es de temer que muráis de hambre.

El mismo, en efecto, ha dicho: El que no come mi carne ni bebe mi sangre, no tendrá en sí la vida. Por donde, si os abstenéis de comer el cuerpo y la sangre del Señor, es de temer perezcáis; y si lo coméis indignamente o indignamente lo bebéis, se ha de temer que comáis y bebáis vuestra propia condenación. Aprieto grande, por cierto. Vivid bien, y los aprietos se aflojan. No queráis prometeros la vida viviendo mal; lo que no promete Dios, engáñase cuando se lo promete a sí mismo el hombre. Testigo malo, te prometes lo que la Verdad te niega. La Verdad dice «Si vivís mal, moriréis eternamente», y ¿dices tu: «Yo vivo mal, y viviré eternamente con Cristo»? ¿Cómo puede suceder que mienta la Verdad y digas tú la verdad? Todo hombre es mentiroso. Luego no podéis vivir bien si El no os ayuda, si El no os diere la gracia de vivir bien. Pedid esto en la oración, y comed. Orad, y os veréis libres de estos aprietos. Porque El os llenará, tanto en el bien obrar como en el bien vivir. Examinad vuestra conciencia. Vuestra boca se llenará de alabanza de Dios y de regocijo, y, libres de las grandes angustias, le diréis : Fuísteme abriendo paso por doquiera que iba, y no flaquearon mis pies.