Evangelio del día 4 de Septiembre 2018

Comentario del evangelio del día: (Lc 4,31-37)

Los demonios representan esos males profundos que se apoderan por completo del ser humano y le hacen daño. En este texto, vemos que un demonio le pide a Jesús que no lo destruya, y le llama “Santo de Dios”. Esta expresión aparece en el libro del profeta Oseas, donde Dios se presenta diciendo: “en medio de ti soy el Santo” (Os 11,9). Allí significa que Dios es capaz de perdonar, de liberar, de sanar, en lugar de condenar con ira como lo hacemos nosotros. ¿Por qué puede afectar eso a un demonio? Porque el Santo no tolera que un ser humano esté dañado y dominado por las fuerzas del mal. El Santo siempre tratará de liberar a sus hijos. Por eso las fuerzas del mal tienen la batalla perdida ante Jesús.

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