Evangelio del día 4 de Agosto 2018

Comentario del evangelio del día: (Mt 14,1-12)

Herodes apreciaba a Juan el Bautista y escuchaba con gusto sus palabras. Quedaba perplejo cuando Juan le reprochaba algo, pero a pesar de eso se sentia atraído por su predicación. Sin embargo, no fue capaz de negarse a entregar su cabeza para no quedar mal delante de los convidados. La palabra profética no había logrado llegar al corazón, donde se toman las decisiones más profundas. Entonces optó por su prestigio social por encima del bien del amigo. Este texto nos invita a pensar en la coherencia de nuestras vidas. Porque los principios que tengamos no sirven de nada si en la práctica nuestras decisiones van por otra parte. El único modo de gustar el valor de la fidelidad a nuestras convicciones, es aceptar sufrir algo por ellas. Ser coherentes Siempre tiene un precio.

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