Evangelio del día 3 de Julio 2018

Comentario del evangelio del día: (Jn 20,24-29)

Tomas el incrédulo no ocultaba su cerrazón vulgar. Quería ver, pero también meter su dedo en las heridas e introducir su mano en la llaga del costado. Le ponía demasiadas condiciones a Dios para poder creer. No advertía que Dios mismo le estaba dando su gracia y que le bastaba con acoger la luz divina y dejarse llevar. Su pragmatismo cerrado podía más. Pero el Resucitado no desprecio a ese Tomás que él mismo eligió como discípulo. Conocía bien su miseria, pero no se resignaba, porque al fin de cuentas Tomás había sido llamado gratuitamente, más allá de sus límites. Cuando Jesús alaba a quienes creen sin haber visto, nos está alentando a seguir en su camino aunque no veamos claro. Porque nosotros también, sutilmente, le ponemos muchas condiciones a Dios.

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