Evangelio del día 25 de agosto 2020

Evangelio del día 25 de agosto 2020

Cita del evangelio del día: Mt 23,23-26

En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña y codicia! ¡Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura!».

Comentario del evangelio del día por San Rafael Arnaiz Barón:

No tenemos virtud, no porque sea difícil, sino porque no queremos. No tenemos paciencia…, porque no queremos. No tenemos templanza…, porque no queremos. No tenemos castidad, por lo mismo. Si quisiéramos seríamos santos…, y es mucho más difícil ser ingeniero, que ser santo. ¡Si tuviéramos fe!

Vida interior…, vida de espíritu, vida de oración. ¡Dios mío! ¡eso sí que debe ser difícil! No hay tal. Quita de tu corazón lo que estorba y en él hallarás a Dios. Ya está todo hecho. Muchas veces buscamos lo que no hay, y en cambio pasamos al lado de un tesoro y no lo vemos. Esto nos pasa con Dios, que le buscamos […] en una maraña de cosas, que a nosotros nos parecen mejores cuanto más complicadas. Y, sin embargo, Dios le llevamos dentro, y ahí no lo buscamos. Recógete dentro de ti mismo…, mira tu nada del mundo, ponte a los pies de una Cruz, y si eres sencillo, verás a Dios.

He aquí la vida de oración…, no hay que poner lo que ya está, sino que hay que quitar lo que sobra. Digo lo que ya están suponiendo al alma en gracia de Dios, y si algunas veces Dios no está en ella es porque nosotros no queremos. Tenemos tal cúmulo de atenciones, distracciones, aficiones, deseos de vanidades, presunciones; tanto mundo dentro, que Dios se aleja… pero nada más quererlo Dios llena el alma de tal modo, que hace falta estar ciego para no verlo. ¿Quiere un alma vivir según Dios?… Quite de ella todo lo que nos sea Él…, y ya está. Es relativamente fácil. Si quisiéramos, y con sencillez a Dios se lo pidiéramos, haríamos grandes progresos en la vida del espíritu. Si quisiéramos seríamos santos… Pero somos tan tontos que no queremos… Preferimos perder el tiempo en estúpidas vanidades.

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