Evangelio del día 23 de octubre 2020

Evangelio del día 23 de octubre 2020

Cita del evangelio del día: Lc 12,54-59

En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: ‘Va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: ‘Viene bochorno’, y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo».

Comentario del evangelio del día por San Francisco de Sales:

Si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo lo será, dice el Salvador. Simplificad vuestros juicios; no hagáis tantas reflexiones ni réplicas, sino caminad sencillamente y con confianza. Para vos no hay sino Dios y vos en este mundo; con el resto no tenéis nada que ver, sino en la medida en que Dios os lo exija y como Él os lo exija. Os lo ruego: no andéis mirando tanto para acá y para allá; tened vuestra vista recogida en Dios y en vos. Nunca veréis a Dios sin bondad y sin misericordia, ni os veréis a vos misma sin miseria. Su bondad la veréis siempre propicia a vuestra miseria y vuestra miseria, objeto de su bondad y misericordia. Por tanto, no os fijéis sino en eso, me refiero a mirarlo con detenimiento y expresamente; y todo lo demás vedlo como de paso.

Por tanto, no escudriñéis lo que hacen los demás ni lo que les sucede; miradlos sencillamente, con dulzura y afecto. No exijáis de ellos más perfección que la que tenéis vos, ni os asombréis de sus imperfecciones tan variadas, que por ser raras y extrañas no son mayores. Haced como la abeja, que liba la miel de todas las flores y hierbas.

Os mando, en segundo lugar que hagáis como los niños: mientras notan que su madre los sostiene por el brazo, se sienten valientes y corren sin asombrarse de los tropezones que la debilidad de sus piernas les ocasiona. Pues lo mismo hagáis cuando notéis que Dios os sostiene por la buena voluntad y resoluciones que os ha dado para servirle, id animosa, sin asombraros de las caídas y tropezones que tengáis; y sin enfadaros, siempre que de vez en cuando os echéis en sus brazos y le beséis con el beso de la caridad.

Caminad con alegría y a corazón abierto, lo más que podáis; y si no siempre vais alegremente, al menos id con valor y confianza. No huyáis de la compañía de las Hermanas, aunque no sean de vuestro agrado; más bien huid del propio gusto cuando os cueste seguir la conversación de las Hermanas.

Amad la santa virtud de la tolerancia y la flexibilidad, pues dice San Pablo que así cumpliréis la ley de Jesucristo.

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