Evangelio del día 23 de Mayo 2020

Evangelio del día 23 de Mayo 2020

Cita del evangelio del día: Jn 16, 23-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre».

Comentario del evangelio del día por San Agustín:

Hasta ahora, afirma, no habéis pedido nada en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea pleno (Jn 16,24). Este gozo al que llama pleno es en realidad un gozo no carnal, sino espiritual y, cuando sea tanto que nada haya de añadírsele, sin duda entonces será pleno. Cualquier cosa, pues, que se pide, la cual concierna a conseguir este gozo, ésta ha de pedirse en el nombre de Cristo, si entendemos la divina gracia, si verdaderamente demandamos la vida feliz. En cambio, cualquier otra cosa que se pide, nada se pide, no porque no sea absolutamente ninguna realidad, sino porque cualquier otra cosa que se ansía es nada en comparación con tan gran realidad. En efecto, el hombre, del que el Apóstol asevera: «Quien supone que él es algo, aunque es nada» (Ga 6,3), no es completamente ninguna realidad. Por cierto, en comparación con el hombre espiritual, que sabe que por la gracia de Dios es él lo que es, cualquiera que presume de vaciedades es nada. También, pues: «En verdad, en verdad os digo: «Si pidiereis algo al Padre en mi nombre, os lo dará»», puede entenderse rectamente, de forma que esto que asevera, si algo, se entienda no cualquier cosa, sino algo que no sea nada en comparación con la vida feliz.

Y lo que sigue: Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre, puede entenderse de dos modos: o que no habéis pedido en mi nombre porque conocisteis mi nombre no como ha de conocerse, o que no habéis pedido nada porque lo que habéis pedido ha de tenerse por nada en comparación con esa realidad que debisteis pedir. Por tanto, exhorta a que en su nombre pidan no nada, sino el gozo pleno —porque si piden alguna otra cosa, esa misma alguna es nada—, cuando dice: «Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea pleno», esto es, en mi nombre pedid y recibiréis esto: que vuestro gozo sea pleno. En efecto, la misericordia divina nunca defraudará a sus santos si perseveran en pedir ese bien.

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