Evangelio del día 23 de Julio 2018

Comentario del evangelio del día: (Mt 12,38-42)

El Padre nos quiere fecundos, llenos de frutos, derramando vida y cosas buenas. Ningún padre se alegra cuando su hijo se desgasta inútilmente, anula sus capacidades, entierra sus dones. El deseo del Padre es que nunca nos conformemos, que busquemos siempre más, con una fecundidad cada vez mayor. Por eso, Él limpia cada rama “para que dé más”. El Padre poda y limpia a cada uno para que viva el gozo de ser más fecundo. Su Palabra es el instrumento, que nos limpia de todo lo que no está de acuerdo con la voluntad divina. Sin embargo, lo que más interesa es que recibamos la savia, esa corriente que nos alimenta y nos mantiene vivos. Es por eso que, el mayor secreto, es estar unidos a Jesús, que es el tronco y la raíz.

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