• 17/04/2021

Evangelio del día 20 de Septiembre 2018

Evangelio del día 20 de Septiembre: (Lc 7,36-50)

Este fariseo era uno de aquellos que se consideraban perfectos y se detenían a culpar a otros. Despreciaba a Jesús, que se dejaba tocar por una “pecadora”. Pero los gestos de amor de la mujer eran el resultado del perdón que había recibido. Ese perdón la había elevado a un grado de amor que el fariseo no tenía. Por eso él era incapaz de amar a los pecadores y no había recibido a Jesús con gestos de cariño. Dios perdona, pero nosotros, muchas veces, no perdonamos como él espera de nosotros, y nos entretenemos comentando el pasado de los demás como si fuera una mancha imborrable. Entonces, cuando nos equivocamos o pecamos, no nos perdonamos a nosotros mismos. Esta mujer no confió en su propia perfección. Sólo se dejó amar y se dejó perdonar.
 
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