• 03/07/2022

Evangelio del día 14 de Junio 2022

Cita del evangelio del día: Mt 5,43-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial».

Comentario del evangelio del día por: San Francisco de Sales

«Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. Así seréis hijos de vuestro Padre, que está en el cielo.» Mt 5, 43-48

Al crear Dios al hombre a su imagen y semejanza, le ordenó tener un amor para con el hombre a imagen y semejanza del amor que se debe a su Divinidad.

¿Por qué amamos a Dios, Teótimo? Dice San Bernardo que la razón por la que amamos a Dios es Dios mismo. Como si dijera que amamos a Dios porque es la soberana e infinita Bondad. ¿Por qué nos amamos a nosotros mismos en caridad? Sin duda porque estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Y puesto que todos los hombres tienen esta misma dignidad, también tenemos que amarles como a nosotros mismos, es decir, en calidad de santísimas y vivientes imágenes de la divinidad…

Y por esta calidad es por la que pertenecemos a Dios, con una alianza tan estrecha y con tan amable dependencia, que Dios no tiene ninguna dificultad en llamarse Padre nuestro ni de llamarnos sus hijos.

Y en calidad de hijos es como recibimos la gracia y como nuestros espíritus se asocian al Suyo, santísimo, y por así decir, participamos de su divina naturaleza, como dice San Pedro.

Y esa caridad que produce los actos de amor de Dios es la misma que produce los actos de amor al prójimo; como cuando Jacob vio que una misma escala tocaba el cielo y la tierra y servía a los ángeles tanto para bajar como para subir; nosotros también sabemos que una misma dilección es con la que queremos a Dios y al prójimo; nos eleva a unir nuestro espíritu con Dios y nos devuelve a la amorosa sociedad con nuestros

prójimos, puesto que amamos al prójimo como imagen de Dios que es.