• 20/10/2021

Evangelio del día 1 de Agosto 2021

Cita del evangelio del día: Jn 6,24-35

En aquel tiempo, cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Jesús. Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello».

Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?». Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien Él ha enviado». Ellos entonces le dijeron: «¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: ‘Pan del cielo les dio a comer’». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan». Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed».

Comentario del evangelio del día por San Agustín:

El verdadero pan es Jesús

Les dijo, pues, Jesús: En verdad, en verdad os digo: No os ha dado Moisés el pan venido del cielo, sino mi Padre os dio desde el cielo el pan, pues el pan verdadero es el que desciende del cielo y da vida al mundo(Jn 6,32-33). Verdadero pan, pues, es el que da vida al mundo y ése mismo es el alimento del que poco antes he dicho: Trabajad no por el alimento que perece, sino por el que permanece para vida eterna. El maná, pues, significaba esto y todo aquello eran signos míos. Habéis amado mis signos; ¿despreciáis al que significaban? Moisés, pues, no ha dado el pan venido del cielo; Dios da pan. Pero ¿qué pan? ¿Quizá maná? No, sino el pan que el maná significó, a saber, al Señor Jesús en persona. Mi Padre os da el verdadero pan, pues el pan de Dios es el que desciende del cielo y da vida al mundo. Le dijeron, pues: Señor, danos siempre este pan (Jn 6,32-34). Como aquella mujer samaritana a quien está dicho: «Quien bebiere de esta agua no tendrá sed nunca», al entender ella esto según el cuerpo, pero en todo caso, porque quería carecer de necesidad, dice a continuación: «Señor, dame de esta agua» (Jn 4,13.15), así también ésos: Señor, danos este pan que nos restaure y no falte.