El cristiano tiene tres enemigos que quieren acabar con él

El cristiano tiene tres enemigos que quieren acabar con él

En este escrito te presentamos tres enemigos con los que debes tener cuidado en tu vida. Estos tres enemigos te quieren empujar a la perdición, asi que ándate con ojo, y utiliza las armas que tienes para la vida espiritual

1. La carne

El pecado original ha dejado en nuestra alma una tendencia al pecado a lo carnal. Cuando decimos que la carne es un enemigo del cristiano debemos entender la carne en este sentido de la inclinación al mal de nuestra parte afectiva. No podemos afirmar que la carne, o lo material sea malo, porque la carne es obra de Dios. Esto nos podría llevar a afirmar un dualismo y afirmar, por ejemplo, que todo lo espiritual, como el alma, procede de Dios. Como si dejéramos que todo lo espiritual es obra de Dios, y por otro lado afirmáramos que todo lo material es obra del demonio, o de un dios maligno. Estas teoría han sido proclamadas por algunos teólogos a lo largo de la historia, pero esta no es la postura del católico, nosotros en el credo rezamos: «Creo en Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra», es decir, que el único Dios verdadero ha creado tanto lo que es corpóreo (la tierra), como lo que no es corpóreo (por ejemplo los ángeles).

San Pablo en Gálatas (5, 19-21) nos dice: Se sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios. 

Por tanto hay obras de la carne que tienen que ver con el sexo, otras que so de un ámbito más espiritual, otras que guardan vinculación con el prójimo y finalmente las que tienen relación con nosotros mismos.

  • El ámbito sexual: El sexo es algo bueno, siempre y cuando se practique dentro del plan establecido por Dios, con el fin puesto por Dios. Sin embargo, la carne nos empuja a vivir una vida sexual desordenada. Debemos combatir contra el sexo desordenado. Nuestra sociedad es un ejemplo de todo esto, pues vemos como el sexo esta a la orden del día, como a través de internet circulan imágenes y películas con contenido explícitamente sexual. Vemos como en nuestras mismas casas a través de los programas de televisión que vemos y los anuncios se pretende muchas veces excitar a llevar una vida sexual desordenada. La sexualidad desordenada acaba con la inocencia de los niños, cada vez a una edad más temprana. Debemos combatir con el desorden sexual no sólo a nivel individual, sino también a nivel social, para salvaguardar la inocencia de los más pequeños.
  • El ámbito espiritual: Somos seres religiosos y tendemos a lo espiritual. Pero Dios también ha establecido un orden es estas cosas, Dios se ha revelado por medio de Jesucristo. Sin embargo, vemos como nuestra carne a veces se inclina a religiones falsas, o quizá a la hechizeria, o al tarot. En muchos países tiene una gran fuerza la veneración a la Santa Muerte, todas estas idolatrías son muy malas y debemos desterrarlas de nuestra vida.
  • En relación con el prójimo: Somos seres sociales por naturaleza, tendemos a vivir en comunidad, Dios mismo al establecer su Nueva Alianza lo hace a través de una Comunidad, la Iglesia, así como antiguamente lo había hecho a través de un pueblo. Dios establece, en sus mandamientos, un trato entre los hombres, pero en muchas ocasiones la carne nos inclina a aprovecharnos del otro, a no tratarlo como su dignidad de Hijo de Dios merece. Es muy común en este mundo hipócrita que los mismos que dicen defender los derechos de los hombres en Occidente, en otras partes del mundo esclavizan a personas, incluso a niños, con la finalidad de rebajar los costes de producción, y lograr así beneficios mucho mayores. Esto es una lacra de nuestra sociedad de la que debemos huir.
  • En relación con uno mismo: Dios nos creado hombres libres, y nos enseña el camino de la verdadera libertad, que es seguir a Jesucristo, que es Camino, Verdad y Vida. Sin embargo, la carne nos empuja a ser esclavos de nuestras propias tendencias desviadas. Es por ello, que en otro artículo explicaba que uno de los medios que tenemos para luchar contra estas tentaciones es el examen de conciencia. Este nos ayuda, con la gracia de Dios, a ir venciendo estas inclinaciones malas, y a cambiarlas por virtudes.

 

2. El mundo

San Agustín en La Ciudad de Dios habla de Dios amores que fundaron dos ciudades. El primer amor es el amor a Dios, este amor fundó la Ciudad de Dios, y el otro amor es el amor a si mismo de forma desordenada, este amor fundó la Ciudad de los hombres. Estas dos ciudades están en el mundo, pero cuando hablamos del mundo como enemigo del alma, queremos hablar de ese mundo que funda su amor, no en Dios, sino en uno mismo. Ese mundo es camino de perdición, es codicia, es desenfreno, es ansia de poder y corrupción. También nos podemos referir al tipo de vida que llevamos, una vida fundamentada en el amor propio, o una vida cuyo meta y camino es Dios. San Juan en la primera carta (4, 3-5) menciona ese mundo que es desviación y corrupción:

Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el Anticristo, por el que ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo. Hijos míos, ustedes son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque aquel que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo. Ellos son del mundo, por eso hablan el lenguaje del mundo y el mundo los escucha.

Y el mismo San Juan un poco antes (2,15) nos advierte: No amen al mundo ni las cosas mundanas. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Ese mundo es como el Anticristo, y nos ofrece un estilo de vida totalmente opuesto al de Cristo. Naturalmente, el mal en sí no es deseado por el hombre, no atrae, así que este mundo gobernado por el Anticristo nos ofrece el mal con apariencias buenas, nos ofrece algo que exteriormente puede parece deseable, apetitoso, pero que lleva la destrucción del hombre por dentro. Debemos vigilar con estas tentaciones, con estas inclinaciones que nos vienen del mundo, sus formas de pensar, sus formas de hablar, de vestir, sus músicas sensuales, etc,

 

3. El demonio

La actuación normal del demonio es por medio de la tentación. El demonio desea acabar con Dios, pero sabe que no puede, así que su principal objetivo es acabar con la imagen y semejanza de Dios que hay en nuestra alma, para conseguir esto no escatimará en medios, es astuto y nos conoce bien, sabe cómo convencernos, cómo tratar con nosotros. Sabe que para que su actuación sea buena a veces debe parece que no esta, es paciente, y sabe esperar al momento más oportuno para atacarnos, y si nosotros no estamos bien afincados en la vida de la gracia fácilmente caeremos. Sin embargo, si nuestra alma y toda nuestra vida esta bien sujeta al Señor, a Dios Todopoderoso, al demonio prácticamente le será imposible hacernos caer. Si tenemos a nuestro lado a Maria y a San José, si tenemos una vida de intimidad con ellos, de trato personal con ellos, no tengamos duda de que el demonio volverá sin haber logrado sus objetivos con nosotros.

Para el demonio somos insignificantes, no le importamos nada, no quiere que pequemos porque nos valora y desea que estemos junto a él. La única razón por la que gasta su tiempo con nosotros es porque sabe lo mucho que a Dios le duele que uno de nosotros se pierda. El demonio goza cada vez que consigue que un alma peque y desprecie a Jesucristo de esta forma. El demonio se nos presenta como amigo, como cómplice, como alguien que nos sugiere cosas que nos hacen felices, se presenta como lobo con piel de oveja, porque sabe que por él mismo no es capaz de atraer a nadie, sabe que es lo más opuesto a Dios que hay.

 

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