Comentario del Evangelio de hoy 20 de abril de 2018

Comentario del Evangelio de hoy 20 de abril de 2018

Ofrecemos el comentario del Evangelio de hoy, 20 de abril de 2018, viernes de la tercera semana de Pascua. En este evangelio podemos destacar las siguientes ideas:

  1. «Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros»
  2. «El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mi y yo en él!

Respecto del primer punto podemos destacar lo siguiente: el sacramento de la Eucaristia. Jesús está hablando aquí de la Eucaristía, del sacramento de su cuerpo y su sangre. En la Santa Misa, en el momento de la consagración, sucede un gran milagro, el pan y el vino del sacrificio se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo y los cristianos que están debidamente preparados pueden acercarse a la mesa del altar a recibir a su Señor y comer su Carne y su Sangre. Ese pan y ese vino convertidos en Cristo sigue manteniendo los accidentes del pan y del vino, pero la substancia, la esencia ha variado, porque ahora es Cristo. Los sentidos nos muestran una cosa: pan y vino; pero la fe nos muestra otra: es Cristo. Vemos en este evangelio que algunos parecen escandalizarse, y hoy en día muchos se siguen escandalizando, y toman el sacramento de la eucaristia como un mero memorial, o símbolo de la presencia de Jesucristo. El pan eucarístico no simboliza a Jesucristo, el pan eucarístico es real y verdaderamente Jesucristo. Para la fe del hombre no es difícil entender que el pan es un símbolo de la presencia de Jesús, lo difícil es afirmar, en contra de los sentidos externos que nos manifiestan todo lo contrario, que ese pan y ese vino son Jesucristo.

Respecto del segundo punto podemos considerar lo siguiente: al recibir el cuerpo de Cristo en la misa, Jesús entra dentro de nosotros, hace de nuestra alma su casa, habita en ella. Es el momento más sagrado del día, ese momento en el que nuestro Señor entra dentro de nosotros y debemos aprovechar estos instantes para hablar con Él, y contarle nuestras cosas, y debemos aprovechar estos instantes para alabarlo y adorarlo, pero de una forma diferente, porque ahora lo adoramos desde lo mas profundo de nuestro corazón. Nuestro corazón es la Tienda del Encuentro, pero en la tienda de tu corazón la presencia de Dios esta mucho más viva, mucho más real.

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