Catecismo en ejemplos: Para ser buen cristiano hay que practicar la doctrina de Cristo

Catecismo en ejemplos: Para ser buen cristiano hay que practicar la doctrina de Cristo

San Ignacio mártir escribía a los romano: «Cristiano es nombre, no tanto de sílabas, cuanto de realidades. sólo si aparezco como tal, ténganme como cristiano. En momentos en que se nos odia, el ser cristiano no es cuestión de palabras, sino de grandeza». También a los trallianos les decía «lo que hace falta no es sólo llamarse, sino ser en efecto cristianos».

Plinio, aunque gentil y enemigo de los cristianos, escribiendo al emperador Trajano, le decía: «los cristianos son hombres que se obligan con voto solemne a evitar todo acto malo y nunca cometen robo, adulterio; no juran en falso, jamás faltan a su palabra, no se apropian los bienes a ellos confiados» Esto se decía de los antiguos. ¿Qué habría que decir de los actuales?

Un monje de la Edad Media, para poder utilizar un rico pergamino, en el que había una escritura pagana a los dioses Olimpo y a Venus, lo borro como pudo y escribió sobre él un versículo del Salterio con notas musicales, que decia: «Atiende, Señor, mis súplicas; atiende y óyeme. Sumido en mi dolor gimo y suspiro…» Siglos más tarde, el humanista paganizante, Jorge Merula, procuró borrar esta inscripción, y mirando al trasluz del paganismo, leyó la antigua que decía: «Gloria al bello Dionisio, ceñido con rico cinto de pámpanos. Gloria a ti, madre Afridota…» Y mostrándose a un amigo suyo cristiano, le decía maliciosamente: «¿Ves? tu eres también como este pergamino: en la superficie los salmos penitenciales, y dentro el himno a Afrodita». Así son muchos. Por dentro un diablillo en el corazón; al exterior una capa de moral cristiana.

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