• 21/09/2021

Blog del Sagrado Corazón de Jesús: San Francisco de Sales

Blog del Sagrado Corazón de Jesús: San Francisco de Sales

San Francisco de Sales, el Santo de la dulzura.

San Francisco de Sales, gran Santo y doctor de la Iglesia, que junto con Santa Juana Francisca Frémyot de Chantal, fundaron la Orden de la Visitación de Santa María, cuya Orden, vio nacer la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, cuando Nuestro Señor le hizo saber en sus revelaciones a Santa Margarita María, humilde monja de esta Orden de la Visitación, que quería que ella fuera el medio para dar a conocer al mundo los deseos de su Sagrado Corazón.

Viendo vidas de Santos, podemos ver que hay muchos que desde su más temprana edad, sintieron el llamado del Señor y llevaron vidas ejemplares, no sin sus dificultades claro, en todas las Vocaciones, hay una cruz que cargar, hay otros Santos que tardaron un poco más en acudir a este llamado de Santidad, luchaban por su conversión, luchaban para dejar sus vicios cualesquiera que fueran, sus malas inclinaciones, su fuerte temperamento, tal fue el caso de este querido Santo, San Francisco de Sales, que aunque era piadoso desde niño, tenía temperamento no tan dulce como lo llegó a ser después.

“La perfección de la vida cristiana consiste en la conformidad de nuestra voluntad con la de Dios, que es la soberana regla y ley de todas las acciones”.

San Francisco de Sales.

Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

Mt 11,29

San Francisco de Sales, el Santo de la dulzura, decía San Juan Bosco de este gran Santo, que era quien más se asemejaba a Nuestro Señor Jesucristo; y si bien nos adentramos en su vida, podremos ver que realmente era un Santo humilde y lleno de amor, que siempre se conformaba a la voluntad de Dios.

El Papa Pío XI, respecto a San Francisco de Sales nos dice, que: “se engañaría quien creyera que su dulzura era privilegio de su naturaleza. San Francisco por su temperamento era de carácter vivo, pronto a airarse, pero habiéndose puesto por modelo la imitación de Jesucristo manso y humilde de corazón, con la ayuda de la gracia, y el dominio de sí mismo, consiguió reprimir y refrenar los movimientos de su carácter de tal manera que llegó a ser un vivo retrato del Dios de la paz y la dulzura.

Cuando se aproximaba el III centenario de la muerte de San Francisco de Sales, el Papa Pío XI escribió una encíclica con este motivo, llamada “Rerum Omnium Perturbationem” en español: “La perturbación de todas las cosas” en la cual decía que el único remedio para restaurar la paz en el mundo, era la Santidad a la que la Iglesia nos llama a todos. El Papa pidió a los Obispos en su encíclica, que cuidaran la celebración de ese centenario, y que durante todo el año, hasta el 28 de diciembre, día en que marchó al cielo San Francisco de Sales, se instruyera a los fieles sobre las virtudes y enseñanzas del santo Doctor, recordándoles que deben practicar la santidad propia del estado de cada uno.

Cuando San Francisco de Sales, fue nombrado Obispo de Ginebra, él seguía dedicándose a las almas, confesando, y era accesible a quienes quisieran encontrarle, muy piadoso y excelente director espiritual; si sus dirigidas espirituales se encontraban lejos, él las guiaba también por correspondencia, aún con todas las ocupaciones propias de un Obispo, él se tomaba el tiempo para predicar, confesar, escribir, leer y contestar sus múltiples correspondencias, y esto sin adentrarnos en todos los Monasterios de la Visitación que fundó, todo lo que tuvo que trabajar para la conversión de todos aquellos que estaban lejos del Señor, puesto que en aquél entonces había mucha herejía, tenía que atender las necesidades de su diócesis, y todo esto lo hacía siempre con dulzura, él simplemente no podía negar su ayuda a quienes la solicitaban, una vez comentó que prefería predicar un Sermón que decir “no”, que necesitaría un Vicario que se negase por él.

San Francisco de Sales, se hacía todo para todos, mostrando sus preferencias con los pobres, los humildes, los pequeños, le gustaba enseñar el Catecismo a los niños; y en sus cartas, en sus escritos, nos ha dejado muchos consejos y excelentes enseñanzas para ayudarnos a dejar todas nuestras malas inclinaciones, para conformarnos más a la voluntad de Dios, para llegar a la mansedumbre, a la Santidad según nuestra propia vocación, en sus libros nos ayuda muchísimo para saber cómo es que debemos purificarnos de todo aquello que no es agradable a Dios, ¡Es que tiene consejos para cada situación! nos habla en un lenguaje muy digerible, y nos exhorta siempre, a que todo lo que hagamos, lo hagamos en Santidad.

Por mencionar algunos de los títulos de los libros, de este Doctor de la Iglesia se encuentran: “En las fuentes de la alegría” Introducción a la vida devota” “Tratado del amor de Dios” “ Conversaciones Espirituales” “La Vida religiosa” entre otros.

 

Pidamos pues su intercesión, para que a ejemplo suyo, logremos imitar las virtudes de Nuestro Señor que nos dijo: “Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón” y seamos mansos, humildes, dulces para con nuestro prójimo, aprendamos a amar a los pobres y seamos todo para todos.

 

Sagrado Corazón de Jesús, transforma mi corazón.

 

Susana Martínez GdH, San Luis Potosí.