Blog del Sagrado Corazón de Jesús: La salvación radica en el Amor.

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Blog del Sagrado Corazón de Jesús: La salvación radica en el Amor.

El Corazón de Jesús, lleno de bondad, y de amor, nos ama tanto a los hombres , que es también sensible a las respuestas que damos a su llamado, es increíble pensar en como Él, siendo verdadero Dios, pueda ser sensible a nuestros afectos; pues, recordemos que también es verdadero hombre, y nos ama con un amor divino-humano. En 1675, El Sagrado Corazón de Jesús, en una de las revelaciones que dio a Santa Margarita María Alacoque, y ésta fue en La Gran Revelación, le dijo:

He aquí este Corazón, que ha amado tanto a los hombres, que no se ha reservado nada hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor, y en respuesta no recibo de la mayor parte sino ingratitud…”

Sí, Él también es capaz de sentir tristeza, y mucho amor, nos amó tanto desde antes de engendrarse en la Virgen María, que decidió volverse como uno de nosotros, en nuestra humanidad, para redimirnos, como dice nuestro Credo: “Y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen, y se hizo hombre”, y por amor al Padre, le obedeció en todo, aún cuando llegó a desear que pasara de Él ese cáliz, se conformó a la voluntad del Padre y aceptó su muerte de Cruz, “Y por nuestra causa fue crucificado, muerto y sepultado”, dio su vida por nuestra salvación, no solamente por aquellos que eran su Madre, sus apóstoles, sus discípulos, sus amigos, sino por cada uno de nosotros, por aquellos que le acusaron, que lo golpearon, que lo persiguieron, que no creyeron en Él… también por todos los que le ocasionamos esa amarga agonía en el Huerto de Getsemaní, al ver todos nuestros horribles pecados, y sentir que muchos ni siquiera apreciarían ese gran sacrificio de amor, aún si su alma estuvo triste al punto de morir, y por todo lo que estaba sintiendo sudó gruesas gotas como de sangre, pero por amor, y con amor, se entregó voluntariamente a su Pasión dolorosa.

Pero su Amor no termina ahí, ¡Él nos sigue amando, y sigue llamándonos para que le sigamos y tengamos la salvación!, Él dio su vida por nosotros, y sin embargo solo nos pide que nos dejemos amar por Él, le amemos, y amemos a nuestro prójimo, recordemos pues que cuando un fariseo le preguntó, cuál era el mayor de los mandamientos de la ley, Jesús le respondió:

«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.»

(Mt 22, 37-40)

Así como Nuestro Señor hizo todo por amor y con amor, hemos de hacer también, bien supo reconocer San Pablo que todo radica en el amor, y que hay que tenerlo por la virtud más importante, en su carta I de Corintios 13 (es muy bonita, léanla completa si tienen oportunidad), de la cual les compartiré solamente un poquito: 2 Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy.

13 Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad.

Son muchos los santos que nos aconsejan que pongamos amor en todo lo que hagamos, entre ellos, mencionaré a san Francisco de Sales, el Santo de la dulzura, que es doctor de la iglesia y fundador junto con Santa Juana Francisca de Chantal, de la Orden de la Visitación de Santa María, a la cual perteneció Santa Margarita María, la Apóstol del Sagrado Corazón de Jesús; en su libro “En las fuentes de la alegría” vemos lo que el santo aconsejaba:

«Haced mucho por Dios, pero no hagáis nada sin amor. Poned amor en todos vuestros actos, incluso cuando comáis y bebáis».

Y afirma: El amor es el que da valor a todas nuestras obras. No agradamos a Dios por la grandeza de éstas, o por su gran número, sino por el amor con que las hacemos». ¡Qué error creer que la multiplicidad de nuestras obras favorece nuestro progreso espiritual!

Sigamos los consejos de tan grandes santos, y sobretodo imitemos a nuestro más puro modelo de Amor, y que así como Jesús mismo lo ha pedido, aprendamos de Él, que es manso y humilde de Corazón, contemplemos su Sagrado Corazón, que es hoguera ardiente de caridad, y pidámosle nos conceda este bello don, para amarle como exhortó Santa Margarita María a sus hermanas de la Visitación en su lecho de muerte: <<Amad al Amor, pero amadle con perfección>>

Jesús, manso y humilde de Corazón. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Susana M.M. San Luís de Potosí. Mexico. Mi twitter.

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