Blog del sagrado Corazón de Jesús: La Hora de Jesús, La Hora del Amor

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Blog del sagrado Corazón de Jesús: La Hora de Jesús, La Hora del Amor

Por: GDH Taide Leticia Martínez Montiel

Para que el mundo conozca

que amo al Padre, y que obro

como el Padre me ha enviado.

Levantaos y vayamos de aquí.”

(Jn 14, 31)

 

Hoy nos dedicaremos a conocer el amor de Jesús al Padre, nuestro Padre, nuestro Dios; y como Jesús nos enseña que conocerlo a Él es conocer también al Padre, pues también conoceremos el amor de Dios Padre.

Esta cita del Evangelio según San Juan, forma parte del libro llamado: “La Hora de Jesús”, La Pascua del Cordero de Dios, en él encontramos todo sobre la Última Cena de Jesús con sus más cercanos, sus amigos como él los llamaba, estamos hablando de los apóstoles; todo este libro es de enseñanza para ellos a manera de despedida, les enseña y previene sobre todas las circunstancias que le espera en su pasión, y les instruye en el amor; porque ya ha llegado “su hora”, ha llegado el tiempo de “dejarlos” temporalmente lo escribo entre comillas porque el Señor Jesús, nunca abandona, simplemente en ese tiempo ya no lo verían.

Y en el capítulo 14, que es donde se encuentra el versículo que contemplaremos, comienza hablándoles “del corazón”, se refiere primero al corazón de ellos: “no se turbe su corazón”, les dice, por lo que esta enseñanza es un acto de misericordia, un acto del Corazón de Jesús que tiene para con ellos, pues sabe lo que sucederá y lo fuerte que esto será tanto para él, como para sus discípulos que todavía no terminaban de comprender lo que estaba por venir. Seguido a esa instrucción “No se turbe su corazón”, continúa con su instrucción: “Creen en Dios: crean también en mí”, si al principio les señaló primero el estado de su corazón, ahora señala a Dios, es decir, al ver la situación tan difícil que vivirían, no te turbes, no te asustes, voltea a ver a Dios, si crees en él, entonces él es tu auxilio; y la tercera indicación es: si crees en Dios, Padre, entonces “cree también en mí”, cree en el Hijo, Jesús. Hijo que el Padre ha enviado para su salvación, para nuestra salvación, pues él es: el camino, la verdad y la vida, no se olviden de todo lo que vivimos, de todo lo que les he enseñado.

Jesús, es el ejemplo a seguir, que Dios nos quiso enviar para que siguiéndolo llegásemos a él, al Padre, pues nadie va al Padre si no es por el Hijo; y para seguir al Hijo hay que conocerlo, por lo que debemos acercarnos a él tanto, tanto, para poder conseguir est conocimiento del hijo de Dios y así poder también amarlo, porque solo así podremos seguirlo.

Y aquí comenzaremos a contemplar la cita con la que iniciamos: “Para que el mundo conozca que amo al Padre, y que obro como el Padre me ha ordenado. Levántense y vayamos de aquí.”

El amor de Jesús al Padre se muestra en la obediencia que tiene al cumplir la voluntad del Padre, Jesús conoce tanto al Padre, pues viene de él, ese conocimiento lo lleva a amarle, y ese amor le lleva a la confianza en lo que el Padre ha planeado para él, por lo que Jesús en ésta, “su Hora” vivirá un acto de completo amor, amor que lleva consigo la confianza, la entrega, el abandono absoluto en las manos del Padre amoroso que le ha enviado para la salvación de sus criaturas, comenzando por sus apóstoles y por todo el que crea en Él.

Aquí cabe la pregunta: ¿La salvación del alma no es para todo el mundo? La respuesta es “si”, lo es, completaremos la respuesta: para todo el que crea en él, porque si no le crees no hay amor y si no hay amor no hay obediencia y si no hay obediencia no hay cumplimiento de su voluntad.

Todo el mundo está invitado a seguir el plan de Dios, seguir a Jesús para que le conozcas y le ames, y así confíes, y confiando sigas el plan de Dios y des cumplimiento a su voluntad, como Jesús que ama al Padre y “obra” como el Padre lo ha enviado, cumple sus mandamientos desde el amor, no desde el temor, no con la idea de “si no lo hago seré castigado”, no, sino como lo hace Jesús: “lo hago porque le amo”; y de ese amor parte a los hermanos; el amor de Dios es la fuente, si le amas, amas a Jesús y actúas como Jesús “ámense los unos a los otros como yo les he amado”, si tú amas al estilo de Jesús entonces amarás a Dios sobre todas las cosas, no tomarás el nombre de Dios es vano porque Dios es verdad, santificarás las fiestas, honrarás a tu padre y a tu madre; si lo amas, entonces amas a tu hermano y no lo matas, no cometes adulterio, no le robas, no mientes sobre él, no consientes actos o deseos impuros, ni codicias sus bienes, pues cada que haces algo de esto, faltas al amor de Dios y al amor hacia tus hermanos. ¿Y el mandamiento nuevo de Jesús?, ese es: “que se amen los unos a los otros como yo los he amado”; este mandamiento le da plenitud en el amor a todos los demás mandamientos de la ley de Dios, porque nadie daña a aquel que ama. Y cada que fallas en el cumplimiento de esta “ley del amor” vas a en el sentido contrario a lo que es Dios, porque Dios es amor, y lo que no te lleva al amor te aleja del amor de Dios, te aleja de Dios.

¿Y en qué consistió entonces “la hora de Jesús”? en que en esos momentos reinó el príncipe de este mundo, ese príncipe llevó a muchos a romper la ley de Dios, el principal mandamiento de la Ley de Dios fue roto en ese momento: no amaron a Dios mismo ni a su Hijo, pues le tuvieron frente a sí y le levantaron falsos testimonios, lo golpearon, le ultrajaron, se burlaron de Él, fallaron en todos los sentidos en el amor y todo lo que te lleva a dañar es salirte del amor de Dios, es dejar que reine el mal; reinó el Príncipe de este mundo: Satanás, pero él no tiene poder sobre Jesús, pues a pesar de todas las ofensas recibidas su corazón no quedó manchado por rencor alguno, él hizo lo impensable en una situación así: amó y perdonó; cordero sin mancha, Jesús es lo perfecto, perfecto en el Amor.

Y solo ese camino te lleva a Dios, es por ello que la cruz es salvación, solo en la cruz puedes aprender a amar y perdonar en perfección, perfección en el amor.

La prueba de salvación está en que después de la cruz, de la muerte de Jesús, llegó la resurrección, esperanza para nosotros de la vida Eterna; en Jesús vemos la muestra de que el plan Salvífico de Dios es imitar el Corazón de Jesús: en el amor al Padre, amor que te lleva a la obediencia, confianza y al abandono en las manos del Padre amoroso que es Dios, confianza en el plan de Dios de “obrar como el Padre lo ha mandado”, y del amor de Dios encarnado en el Hijo, a partir del amor a los hermanos como Él lo ha hecho.

Por tanto La Hora de Jesús fue en la que dio cumplimiento a su amor: al Padre y a sus hermanos.

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